AGENDA SETTING
Los académicos estadounidenses Maxwell McCombs (Birmingham, Alabama, 1938) y Donald Shaw (Raleigh, North Carolina, 1936-2021) acuñaron el término de agenda setting en la década de los 70, cuando ambos eran profesores de periodismo en la University of North Carolina at Chapel Hill. En su investigación demostraron que la audiencia suele otorgarle la importancia a los asuntos públicos en función de la frecuencia y profundidad con la que esos temas son tratados en los medios de comunicación. (https://www.unir.net/revista/marketing-comunicacion/agenda-setting/)
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La teoría de la agenda setting se basa en dos supuestos básicos:
Que los medios filtran y dan forma a lo que la audiencia ve, en lugar de limitarse a reflejar las historias para el público.
Que cuanta más atención otorgan los medios a un asunto, más probable es que la audiencia considere ese asunto como relevante. No están diciendo qué pensar sobre un tema determinado, pero sí condicionan los temas sobre los que formarse una opinión. (https://www.unir.net/revista/marketing-comunicacion/agenda-setting/)

Las creencias generalizadas sobre grupos sociales afectan directamente las actitudes y comportamientos basados en suposiciones y prejuicios que pueden directamente justificar y normalizar la violencia hacia dichos grupos, especialmente cuando se consideran peligrosos y agresivos. Cuando los medios de comunicación o en su defecto, el contenido en las redes sociales, difunden de manera recurrente que X grupo social es violento, la percepción se configura bajo un riesgo de sesgo en la audiencia, etiquetando a dicho grupo social bajo los mismos patrones. La clave de los estereotipos es la estigmatización de los grupos fomentando de esa forma la discriminación limitando el acceso de oportunidades y acceso a recursos.
León Alberca, T., & Torres-Toukoumidis, Á. (2024). Las violencias difusas en los medios de comunicación. Desafíos y propuestas de prevención. En Violencia. Dimensiones e implicaciones (pp. 1-16). Editorial Universitaria Abya-Yala..

Esto implica evitar la difusión de contenido que pueda estigmatizar o discriminar a ciertos individuos o grupos sociales, reconociendo la importancia de la igualdad y el respeto a los derechos humanos. La sensibilidad en la cobertura de eventos violentos es otro aspecto relevante. Los medios de comunicación deben evitar la glorificación o sensacionalización de actos violentos, ya que esto puede contribuir a la perpetuación de la violencia y generar un clima de temor en la sociedad.
León Alberca, T., & Torres-Toukoumidis, Á. (2024). Las violencias difusas en los medios de comunicación. Desafíos y propuestas de prevención. En Violencia. Dimensiones e implicaciones (pp. 1-16). Editorial Universitaria Abya-Yala.

